miércoles, 4 de agosto de 2010

Avances por los derechos de las humanas

Vigilia del 25 de noviembre de la Red de Mujeres 
de La Matanza, San Justo, Argentina
El martes 20 de julio de 2010 se reglamentó en Argentina con el número 26485 la Ley de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. Los avances de tener una nueva ley de este tipo son importantes debido a que tipifica otras formas de violencia no contempladas hasta ahora y vínculos que antes no eran tenidos en cuenta. De esta forma las mujeres tienen una herramienta más para hacer valer sus derechos y resguardar su vida. La ampliación de la tipificación incluye a la violencia: física, psicológica, sexual, económica y patrimonial y por último, la simbólica.
Según un informe publicado por la Casa del Encuentro, en los primeros seis meses del 2010 murieron 126 mujeres asesinadas por sus esposos, parejas, ex parejas, novios o ex novios. Este estudio releva información publicada por las Agencias informativas TELAM, DYN y 120 diarios de distribución nacional y/o provincial, así como el seguimiento de cada caso en los medios. Además señala que se  registraron 6 Femicidios “Vinculados” de hombres y niños. Y se produjo un incremento de asesinatos por violencia sexista con respecto al mismo período del año 2009.
Esto es sólo un reflejo de la sociedad actual y deja expuesto cómo el patriarcado les recuerda a las mujeres lo peligroso de salirse del sistema que él comanda. Sin embargo, ellas no se detienen.
CREAS, en los últimos 10 años, ha sido testigo del empoderamiento. Fueron 4501 las mujeres beneficiadas por el trabajo de atención a víctimas de violencia, en jornadas de capacitación y reflexión, en elaboración de materiales gráficos, radiales y spots y en acciones de incidencia como marchas, eventos y vigilias apoyados desde el Fondo de Pequeños Proyectos.
En Argentina se han registrado grandes cambios respecto al ejercicio de ciudadanía y los grupos de base, centros comunitarios, iglesias y ONG´s han sido parte de esa transformación. Muchas de estas formas de organización han sido lideradas por mujeres que vieron transformar su rol en la sociedad a medida que accedían al conocimiento de sus derechos.
El camino recorrido, lejos de ser lineal y reduccionista se podría decir que ha ido de la vocación de servicio a la vocación de poder, de poder político. Las mujeres han participado históricamente de tareas colectivas y habitualmente ésta participación femenina ha sido una práctica social silenciosa que ha tenido un escaso reconocimiento social y político. En general, la participación estuvo encaminada a mejorar las condiciones de vida de otros: familia, niños, ancianos, jóvenes. Hoy, la voz pública de las mujeres se presenta desde su identidad de trabajadoras, con derechos como tales y con capacidad para incidir en las políticas públicas y de fortalecer sus estrategias de negociación.
De eso se trata esta ley, de permitirle a las mujeres y a las organizaciones en las que participan tomar el control desde su propia visión, dirigir políticas públicas, demandar legislaciones que las protejan y acompañar el crecimiento como ciudadanas para lograr la tan esperada equidad social.

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