lunes, 23 de agosto de 2010

Reconocimiento y lucha permanente

Niñas y niños del barrio toba Nocaayi, Castelli, Chaco
Los pueblos originarios de América Latina están tomando las riendas de sus reclamos  a partir del empoderamiento de sus comunidades y el crecimiento y educación de los y las jóvenes. El avasallamiento de algunos estados provinciales o nacionales y de empresas privadas está encontrando límites desde lo jurídico y lo social. Las luchas por la posesión legal de las tierras, el reconocimiento de sus derechos sociales y ambientales, la revalorización de su identidad y su cultura son algunos de los puntos centrales que los unen y los identifican. Logran reunir, después de tantos años de lucha solitaria y acallada por los gobiernos y la ignorancia de una parte de la sociedad, herramientas consistentes para entablar diálogos con quienes hasta hace poco tiempo no querían o podían hablar.
Un ejemplo de ello es la presentación de un amparo a la Ley de Bosques presentado por parte del Pueblo Mapuche de Chubut ya que "violó de forma manifiesta el derecho de los indígenas a la participación en la elaboración, aprobación e implementación de la norma". Otro caso es lo sucedido en  la comunidad del pueblo Pilagá, 29 de Abril-Penqolé en Formosa. La Gendarmería Nacional ingresó en forma violenta para hacer un relevamiento sobre las familias que vivían allí y que habían recuperado la tierra que les pertenecía. Al ver la debilidad del pedido el pueblo los echó.
El conocimiento de sus derechos fundamentales, ha sido acompañado por el trabajo de muchas organizaciones sociales que se acercaron y facilitaron este crecimiento. No sólo ONG´s sino también, organizaciones ecuménicas, iglesias con trabajo de diaconía que lograron interactuar, comunicarse y conocer las necesidades de las comunidades buscando no modificar su cosmovisión.
A lo largo de los años, estas necesidades fueron cambiando. Al principio la urgencia era el reconocimiento de la tierra ya que eran expulsados por el desmonte, como el proceso de sojización del Gran Chaco Americano y la hegemonía de los poderosos. Luego vino el reconocimiento de su propia cultura, su identidad, el traspaso hacia los más jóvenes del valor de su historia y más tarde, la posibilidad de comunicar quiénes eran, qué reclamaban y cómo lo hacían los pueblos originarios.
Este último punto ha sido crucial para las distintas luchas, ya que para muchas comunidades el aprendizaje del castellano se daba a través de la escolarización “blanca”, proceso bastante traumático debido a la discriminación que sufrían por los criollos. Por esta razón, la implementación de escuelas bilingües ha sido tan importante para las generaciones más jóvenes y son ellas las que van tomando la posta de las luchas.
CREAS desde distintas iniciativas se suma al esfuerzo de las comunidades por cambiar su realidad. Un ejemplo es la capacitación jurídica con la Comunidades Mbya Guaraní de Misiones, que co-financiamos con otras organizaciones internacionales.
Desde el área de comunicación brindamos una capacitación, en junio de este año a la ONG  Asociana en Tartagal, Salta.  Surgió la necesidad, desde ellos mismos, de contribuir con herramientas destinadas a la incidencia en los medios de comunicación y la imagen que estos proyectan sobre las comunidades y las organizaciones que las acompañan.
El desafío por delante no sólo es para las comunidades, sino también para quienes han acompañado este proceso de crecimiento en cuanto al rol de ciudadanos que comienzan a reclamar. ¿Cómo colaborarán las organizaciones en la agenda de los pueblos originarios? ¿Qué rol deberán ocupar ahora que las comunidades reivindican sus luchas y conocen sus derechos? ¿Cómo se planteará el trabajo, en conjunto o articulado?¿Desde qué lugar colaborarán en el crecimiento del liderazgo en las mismas comunidades?
Sin dudas siempre la premisa estará en saber escuchar y resolver en conjunto.


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