viernes, 4 de marzo de 2011

La escuela, el apoyo y los barrios

 El rol de la escuela ha cambiado sensiblemente en estos últimos tiempos. El comienzo de clases en las escuelas y también el nuevo año para los centros comunitarios como espacios de educación integral, enfrenta nuevamente desafíos. En general, la problemática extendida encuentra hoy a la escuela con altas tasas de deserción y de repitencia. A esto se suma una cultura del abandono y de violencia creciente en la familia que no está en capacidad de hacerse cargo de la socialización primaria de los niños/as.
La falta de recursos de todo tipo y el cambio de rol de los educadores produjeron una disminución de la calidad educativa. Sin embargo, hay proyectos de organizaciones sociales que se desarrollaron para revertir esas situaciones. Algunas de las características que los definen se vinculan con la creatividad de sus recursos pedagógicos, el trabajo personalizado con los chicos y chicas y sus familias, la especialización de las educadoras populares, la articulación con las organizaciones locales (especialmente con las escuelas y sus gabinetes) y la gestión con las autoridades provinciales y nacionales para la obtención de programas.
Las organizaciones en los barrios, lejos de la pasividad, enfrentan este escenario requiriendo a múltiples, novedosos y en algunos casos, creativos dispositivos educativos – culturales. Una vez, una educadora nos comentó que en la escuela los niños pueden pasar de grado pero si ellas advierten que no sabe leer o no maneja bien determinadas herramientas no lo cambian al siguiente nivel del apoyo escolar. Esto nos llamó la atención al notar la inversión en el rol educativo: lo que es el “apoyo” pasa a ser central y la escuela se queda en un espacio de contención formal.
Así, destacamos la preocupación de las organizaciones y también de las autoridades de las escuelas para elaborar estrategias conjuntas de trabajo. No resulta fácil para una maestra tradicional enfrentarse a situaciones difíciles derivadas de la marginalidad y abandono que viven los niños/as.
El centro comunitario entonces puede, no sin dificultad, abordar estas problemáticas apelando a salidas creativas y más cercanas a la realidad. Por su flexibilidad pueden probar, equivocarse y encontrar nuevas salidas. Apelan a la educación popular, trabajan desde lo artístico y lo audiovisual y fundamentalmente promueven un acercamiento personal, de sumo cuidado y respeto por la individualidad de esos chicos y chicas que no tienen fácil el contexto en el que deben desarrollarse.
Las organizaciones sociales están insertas en el barrio, son la comunidad, y su diagnóstico es el más acertado. Esa legitimidad es la que las lleva a desarrollar acciones que complementen, refuercen, mejoren la educación de sus niños y jóvenes. Efectivamente, coexisten muchas experiencias a lo largo de nuestro continente que han trabajado los últimos 30 años por recuperar la educación, incluir a la infancia que había perdido la posibilidad de acceder a ese derecho.  
Hay numerosos proyectos apoyados desde CREAS vinculados a la construcción de estos espacios, desde lo territorial y la transformación. Trabajan con edades que van de los 6 a los 14 años con el objetivo de formar desde la transformación y brindarle a los y las docentes acciones y materiales pedagógicos que colaboren en el desarrollo de los saberes previos, la inclusión social y la inserción en la escuela. En este caso las redes otorgan la posibilidad del intercambio, el enriquecimiento mutuo, la formación y la calidad de sus propuestas, logrando que niños, niñas y adolescentes accedan a un derecho básico de los pueblos, la educación con calidad. 
Uds. ¿qué proyectos conocen que vayan en la misma línea y nos permitan ampliar el horizonte?

Entradas populares