viernes, 6 de mayo de 2011

Cuando los derechos tienen raza


Durante la primera semana de mayo una organización que trabaja por los derechos de los pueblos originarios celebra la semana de los Pueblo Indígenas. Muestran el trabajo que realizan las comunidades y traen  a la gran ciudad testimonios y productos para comercializar. Pero no podemos dejar de mencionar el  reclamo de la comunidad “La Primavera” del pueblo Qom en la avenida 9 de Julio, tierra de reclamos de distintos sectores. Reclaman  la posesión de las tierras en Formosa, la falta de atención por parte del gobierno nacional para atender sus demandas y la violencia ejercida para su desalojo desde la gobernación de su provincia.
Este hecho que desde donde se lo mire está relacionado con el reconocimiento a su identidad y es sumamente legítimo, despertó ciertos discursos que dejan a la vista posturas ideológicas y visiones del mundo contradictorias. Quizás algunos comentarios que denotan cierta legitimidad de sectores gremiales, organizaciones políticas o sociales provenientes del ámbito urbano ante los piquetes o cortes de calles y rutas, parece no aplicarse a este sector de la sociedad. ¿Será que es más aceptado ser un pobre urbano a ser un pobre indio?¿Será que quienes transitan la ciudad tienen más derecho a cortarle sus arterias principales que quienes viven alejados de ella y no son considerados occidentales?
Cualquier persona que trabaje desde una perspectiva de los derechos humanos entenderá que este planteo es un disparate, sólo explicable para aquellos que desnudan su visión discriminadora del mundo. Parecería que los  poseedores de derechos, sobre todo los humanos, están divididos ya no sólo por clase, sino también por raza. El famoso crisol de razas de la América Latina es anecdótico y pintoresco para cierto sector social que no hace diferencia entre pobres o ricos, sino entre occidentales o indios.
Nuestra historia ha sido muy cruel con quienes habitaban el continente cuando los españoles llegaron pero parece que en la actualidad la crueldad y la discriminación se destapan cuando se visibilizan los reclamos históricos y las grandes ciudades son el escenarios elegido. Hay un saber popular que dice que lo que no se ve no existe, quizás el mostrar la problemática no resuelta de la posesión de las tierras por parte de los pueblos originarios en un año eleccionario siembra cierta debilidad. La falta de resolución de problemas históricos y olvidados por los diferentes gobiernos ocupados en mostrar el éxito de la gestión en obras y no en los problemas de fondo, nos llama a estar más atentos y atentas al ejercicio ciudadano que no termina con el voto en una urna.
Por esta razón somos muchas las organizaciones que trabajamos desde distintos ámbitos para fortalecer, potenciar y apoyar el crecimiento y la formación de liderazgo indígena. Entendemos que nuestro apoyo va más dirigido a que puedan conocer la lógica de los criollos para poder armar estrategias desde otros códigos sosteniendo sus reclamos y empoderándolos como personas.
Algunos de los proyectos apoyados desde CREAS estuvieron dirigidos a líderes jóvenes interesados en temas de comunicación y nuevas tecnologías pero sumado a una formación integral con una visón política y social amplia. Nuestro apoyo desde las distintas áreas de trabajo tiene siempre como objetivo a las personas y el desarrollo de sus capacidades en su comunidad.

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