miércoles, 16 de marzo de 2011

Movilizados

Cuando suceden desastres naturales en el mundo, varias situaciones pasan al mismo tiempo. De algunas podemos sentir orgullo. Por eso elegimos compartir las buenas, porque tiene un efecto multiplicador en las emociones y las acciones de las personas que comparten este espacio.                            
Lo que no podemos ignorar es el impacto que tiene en la vida de las personas afectadas directa e indirectamente. Quienes no sufrimos en vivo tomamos conciencia de la importancia de estar conectados, formar parte de redes sociales y de organizaciones que trabajan para brindar ayuda en casos de catástrofes naturales. Ya no alcanza con cuidar el lugar donde habitamos porque hay situaciones que no podemos prever. Hay que estar preparados para ser solidarios.
Vimos con asombro cómo, en pocas horas ciudades y personas que habitaban un Japón próspero y desarrollado, desaparecían. Sin embargo, frente a esa realidad desoladora las penas seguían produciéndose por el impacto del terremoto y el tsunami en las plantas nucleares de Fukushima, que aún es incalculable. Frente a las imágenes que recibíamos desde la televisión y los medios electrónicos nos preguntábamos: qué podemos hacer desde aquí? 
En este mundo globalizado en el que vivimos, donde compartimos los deseos por un lugar mejor donde vivir, muchas organizaciones de la sociedad civil se han sumado voluntariamente para colaborar en esta tragedia.
ACT Alliance junto a la Plataforma Japón, integrada por 32 ONG´s y el Servicio Mundial de Iglesias (CWS por sus siglas en inglés) están coordinando la ayuda para rescatar y asistir a las víctimas, la recepción de donaciones y la articulación con el trabajo en red junto a otras organizaciones que destinarán recursos financieros y humanos para aliviar la situación actual.
También es importante decir, recordar, remarcar el debate que debemos darnos sobre nuestro rol social y la capacidad de aportar a los debates sobre el medio ambiente y los efectos que producen los avances para mejorar la calidad de vida de las personas. Algunos ejemplos son la construcción de represas hidroeléctricas, la energía nuclear, las aguas contaminadas por las industrias que se hacen más visibles en situaciones extremas como la que estamos viendo en Japón.
La posibilidad de mirar el mundo en su totalidad hace que podamos dimensionar los impactos aún en aquellos lugares que resultan lejanos, por eso la esperanza la depositamos en nosotros/as, nuestros hijas e hijos y en seguir pensando vías alternativas para vivir mejor.
Cuáles serán, compartirías alguna para crecer juntos/as?

Para colaborar contactarse con:
Takeshi Komino
Jefe de Emergencias
CWS Asia Pacifico
takeshi@cwspa.org.pk
+66 849 109 563 (mobile)

Para aportes financieros a la cuenta del banco de la CWS de Asia Pacifico
Nombre de cuenta: Church World Service
Nº de cuentar: 001-0-079704-0
Currency: USD
Banco: Standard Chartered Bank
Oficina: Bangkok Main Office
Código: SCBLTHBX





viernes, 4 de marzo de 2011

La escuela, el apoyo y los barrios

 El rol de la escuela ha cambiado sensiblemente en estos últimos tiempos. El comienzo de clases en las escuelas y también el nuevo año para los centros comunitarios como espacios de educación integral, enfrenta nuevamente desafíos. En general, la problemática extendida encuentra hoy a la escuela con altas tasas de deserción y de repitencia. A esto se suma una cultura del abandono y de violencia creciente en la familia que no está en capacidad de hacerse cargo de la socialización primaria de los niños/as.
La falta de recursos de todo tipo y el cambio de rol de los educadores produjeron una disminución de la calidad educativa. Sin embargo, hay proyectos de organizaciones sociales que se desarrollaron para revertir esas situaciones. Algunas de las características que los definen se vinculan con la creatividad de sus recursos pedagógicos, el trabajo personalizado con los chicos y chicas y sus familias, la especialización de las educadoras populares, la articulación con las organizaciones locales (especialmente con las escuelas y sus gabinetes) y la gestión con las autoridades provinciales y nacionales para la obtención de programas.
Las organizaciones en los barrios, lejos de la pasividad, enfrentan este escenario requiriendo a múltiples, novedosos y en algunos casos, creativos dispositivos educativos – culturales. Una vez, una educadora nos comentó que en la escuela los niños pueden pasar de grado pero si ellas advierten que no sabe leer o no maneja bien determinadas herramientas no lo cambian al siguiente nivel del apoyo escolar. Esto nos llamó la atención al notar la inversión en el rol educativo: lo que es el “apoyo” pasa a ser central y la escuela se queda en un espacio de contención formal.
Así, destacamos la preocupación de las organizaciones y también de las autoridades de las escuelas para elaborar estrategias conjuntas de trabajo. No resulta fácil para una maestra tradicional enfrentarse a situaciones difíciles derivadas de la marginalidad y abandono que viven los niños/as.
El centro comunitario entonces puede, no sin dificultad, abordar estas problemáticas apelando a salidas creativas y más cercanas a la realidad. Por su flexibilidad pueden probar, equivocarse y encontrar nuevas salidas. Apelan a la educación popular, trabajan desde lo artístico y lo audiovisual y fundamentalmente promueven un acercamiento personal, de sumo cuidado y respeto por la individualidad de esos chicos y chicas que no tienen fácil el contexto en el que deben desarrollarse.
Las organizaciones sociales están insertas en el barrio, son la comunidad, y su diagnóstico es el más acertado. Esa legitimidad es la que las lleva a desarrollar acciones que complementen, refuercen, mejoren la educación de sus niños y jóvenes. Efectivamente, coexisten muchas experiencias a lo largo de nuestro continente que han trabajado los últimos 30 años por recuperar la educación, incluir a la infancia que había perdido la posibilidad de acceder a ese derecho.  
Hay numerosos proyectos apoyados desde CREAS vinculados a la construcción de estos espacios, desde lo territorial y la transformación. Trabajan con edades que van de los 6 a los 14 años con el objetivo de formar desde la transformación y brindarle a los y las docentes acciones y materiales pedagógicos que colaboren en el desarrollo de los saberes previos, la inclusión social y la inserción en la escuela. En este caso las redes otorgan la posibilidad del intercambio, el enriquecimiento mutuo, la formación y la calidad de sus propuestas, logrando que niños, niñas y adolescentes accedan a un derecho básico de los pueblos, la educación con calidad. 
Uds. ¿qué proyectos conocen que vayan en la misma línea y nos permitan ampliar el horizonte?

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