lunes, 16 de abril de 2012

La V Cumbre de los Pueblos - Declaración


 Sábado, 14 de Abril de 2012 - Cartagena, 2012

 Las organizaciones sociales y populares del Continente, reunidas en la V Cumbre de los Pueblos, la verdadera voz de las Américas, realizada entre el 12 y 14 de abril en Cartagena de Indias en forma simultánea a la VI Cumbre de las Américas, señalamos que:

Rechazamos enérgicamente la insistencia del gobierno de Estados Unidos de imponer su agenda y decidir sobre el rumbo de las deliberaciones de estas Cumbres. Son prueba de ello su veto a la participación de Cuba y su estrategia de militarización, que utiliza como pretexto la fracasada guerra contra las drogas, la atención a desastres naturales y el control a la migración, como forma de mantener su hegemonía. Un componente fundamental de esta estrategia es la criminalización de las luchas sociales.

Su política imperialista se expresó en el apoyo al golpe de Estado en Honduras y su respaldo al régimen ilegítimo de Porfirio Lobo, los intentos de desestabilizar a Haití, el mantenimiento del bloqueo económico a Cuba y la continuidad de la base militar de Guantánamo así como, la oposición a la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas.

Ha sido ostensible, después de la Cumbre de Trinidad y Tobago, el incumplimiento por parte del gobierno de Obama de la oferta de construir un nuevo tipo de relación con América Latina. A pesar de su derrota en la propuesta del ALCA, el gobierno estadounidense, para sortear la aguda crisis económica que afronta desde 2007, se empeña en promover los tratados de libre comercio y el conjunto de la agenda neoliberal que son un obstáculo para la integración regional y han sumido en el atraso y la miseria a la mayoría de los países del Continente.

Por su parte, el gobierno canadiense ha promulgado una política de tratados de libre comercio e industria mega minera y de extracción de recursos naturales y energéticos en toda América Latina. Sus empresas están causando daños irreversibles al ambiente y la biodiversidad, violando los derechos de los pueblos a sus territorios. Los conflictos sociales y ambientales se multiplican en la región como resultado de este modelo depredador.

Reconocemos los avances en los esfuerzos de integración regional autónoma, como los planteados en el ALBA, UNASUR y la Comunidad de Estados de Latinoamérica y del Caribe, CELAC. Sin embargo, la construcción y afianzamiento de gobiernos democráticos, progresistas y de izquierda debe avanzar hacia la superación del modelo basado en el extractivismo, la monoproducción agroexportadora y el acaparamiento de las tierras. Esto vulnera derechos esenciales como el consentimiento previo, libre e informado e impide el despliegue de toda la capacidad del movimiento social como fuerzas capaces de profundizar los cambios.

La confluencia de estas corrientes gubernamentales con los movimientos sociales y políticos, puede preservarse en la medida en que los pueblos profundicen la unidad, la movilización social y política y no renuncien a su autonomía y a su derecho de fiscalización. Registramos con satisfacción que las luchas populares se mantienen y se fortalecen en resistencia pacífica al modelo neoliberal.

A esta V Cumbre de los Pueblos, la Verdadera Voz de las Américas, acudieron miles de luchadores y luchadoras, de organizaciones de mujeres, sindicales, estudiantiles, campesinas, indígenas, afros, pequeños productores y sectores de iglesias y ecuménicos del hemisferio. Deliberamos sobre los problemas que consideramos verdaderamente fundamentales para nuestros pueblos y avanzamos en la construcción de propuestas y por ello, entre otras demandas, exigimos: 


  • La eliminación de las bases militares extranjeras, el fin del colonialismo, la cancelación de ejercicios y entrenamientos militares y policiales conjuntos, el cierre de la Escuela de las Américas y la eliminación del Sistema Interamericano de Defensa y el cese del despliegue de la IV flota sobre nuestros mares.
  • El fin de la militarización so pretexto de la guerra contra las drogas, y su reemplazo por una política integral, multilateral y con énfasis en las medidas de salud pública.
  • El fin de la militarización de funciones civiles como la asistencia humanitaria, la atención a desastres y el control migratorio.
  • El cese de la criminalización de la lucha social, del uso de los territorios indígenas, afros y campesinos como escenarios de guerra: no a los reclutamientos forzados, al uso de las mujeres como botín de guerra y a los desplazamientos forzados. En el caso de Colombia, en donde persiste el conflicto armado interno, la militarización ha puesto al borde de la extinción a estos pueblos.
  • La supresión de los tratados de libre comercio e inversión que profundizan la pobreza, la exclusión social y la inequidad, que afectan particularmente a las mujeres.
  • El cese a la promoción indiscriminada de la inversión extranjera, buscando en cambio relaciones de cooperación y beneficio recíproco y profundizando en los procesos de integración autónoma. Los derechos de los inversionistas no pueden estar por encima de los derechos de los pueblos y la naturaleza. Es preciso condenar a las trasnacionales como actores principales del modelo.
  • Una nueva arquitectura financiera regional, que incorpore: Banco del Sur, Fondo de Reservas Latinoamericano y ponga fin a la empobrecedora política de endeudamiento.
  • Soluciones reales a la crisis ambiental y climática que apunten a sus causas estructurales a través de un El replanteamiento de la arquitectura financiera cambio en el modelo de desarrollo. Defendemos la vida y los bienes comunes frente a la mercantilización de la naturaleza impulsada por las instituciones financieras multilaterales y los países del norte.
  • Respeto al derecho de los pueblos a decidir sus políticas agrarias y asegurar su soberanía alimentaria, conservar y consumir sus productos nativos. Todos estos amenazados por los monocultivos, los agrocombustibles, los transgénicos y la gran minería.
  • Que se priorice la generación de trabajo digno para todos y todas, la garantía a la libertad sindical y la negociación colectiva y el fin de la violencia contra trabajadores rurales y urbanos del continente.
  • Cambios efectivos en los sistemas educativos que aseguren el pleno acceso a la educación, con participación democrática de los estamentos educativos y en contra de la privatización y mercantilización de la educación. En defensa del derecho a la educación, apoyamos la demanda del movimiento estudiantil del continente por su gratuidad y universalidad.
  • Restablecer el derecho de Cuba a pertenecer al sistema multilateral. Exigir a EE.UU. el cese del bloqueo a Cuba y el cese de la hostilidad hacia los gobiernos que no siguen sus dictados.
  • La profundización de los procesos de integración autónomos sin injerencia del gobierno de Estados Unidos y la construcción de amplios procesos de integración desde los pueblos, con respeto, reconocimiento e incorporación de los aportes de la comunidades a una sociedad basada en la cooperación y el Buen Vivir y la construcción de una cultura de paz. - Los pueblos hermanos del continente, apoyamos a Colombia en la búsqueda de una solución negociada y pacífica al conflicto armado.
Lamentamos que la bella ciudad de Cartagena sea al mismo tiempo ejemplo de inequidad y pobreza. Hoy de militarización con ocasión de la Cumbre oficial de presidentes.

Hacemos un llamado a todos los sectores sociales del Continente Americano, para que de manera unitaria emprendamos las luchas que reivindiquen los principios y aspiraciones recogidos en esta declaración, invitándolos a acompañar la movilización masiva, pacífica y civilista para el logro de los fines propuestos.

Finalmente consideramos que la Cumbre oficial de las Américas no puede seguir siendo un escenario excluyente, de subordinación al imperio y simulación de falsas armonías. Esta es nuestra voz, la verdadera voz de los pueblos de las Américas, y así lo proclamamos ante el mundo.

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DECLARACIÓN DEL PANEL ECUMÉNICO
Cartagena, viernes 13 de abril de 2012

Análisis socio-eclesial y desafíos del Panel Ecuménico en la Cumbre de los pueblos

Los sectores de iglesias y ecuménicos participantes de la Cumbre de los Pueblos hemos analizado, desde nuestra experiencia social, de fe y a la luz de la palabra de Dios, la realidad en la cual vivimos en nuestra región, tanto en el norte, en el centro y en el sur, especialmente la forma como se ha incrementado la militarización de la vida cotidiana y privada. En este análisis se resaltó que la doctrina de la guerra hoy se basa en el control social, en el control de la mente y el corazón de los seres humanos. Esto se refleja en los manuales de guerra que se aplican en la región donde se incluye utilizar estrategias sicológicas antes, durante y después de las acciones militares. El escenario de la guerra ya no se limita al control del territorial y de los recursos económicos, sino que ahora las guerras buscan también la dominación de la mente y el cuerpo de las personas y apunta a la construcción de un pensamiento único. Además, se utiliza la cooptación de las organizaciones sociales, especialmente de indígenas, afrodescendientes y populares. Esta estrategia ve a las ONGs de derechos humanos y de paz como parte de la subversión. Tanto la estrategia militar como la economía neoliberal funcionan de la misma forma. Quienes toman las decisiones para hacer las guerras y para imponer políticas y tratados económicos a los pueblos lo hacen desde lugares lujosos y sus decisiones producen la acumulación de ganancias en pocas manos y la muerte de cientos de miles de personas, de pueblos, de culturas y de la creación de Dios. 
 
Estamos ante un sistema económico que pretende controlar toda la vida y ocupar el lugar de Dios para no tener quien le ponga límites. Este sistema engaña incluso a muchos cristianos que lo adoran y le sirven como si fuera el Dios de la tradición Bíblica. Su centro es una economía de mercado con el principio que el capital está por encima de la dignidad humana, del trabajo y del cuidado de la naturaleza. Esté modelo tiene crisis cíclicas pero tiene la capacidad de rehacerse y mostrarse como único y eterno. Es un sistema que produce idolatría ya que exige sacrificios y víctimas con el engaño de producir prosperidad y salvación. El dios de este modelo exige una codicia ilimitada y fomenta una espiritualidad individualista y pragmática donde el único valor es el cálculo de la ganancia económica y política, este es él dios que Jesús llamó MAMMON. Por esta razón este capitalismo neoliberal no quiere aparecer como ateo y materialista; por eso no critica la religión, sino que la manipula y secuestra sus símbolos.
 
Ante esta realidad cotidiana los sectores sociales y grupos cristianos venimos intentando resistir y crear alternativas con iniciativas que se compartieron en nuestro panel. Entre estas podemos resaltar el trabajo de grupos ecuménicos en el norte y en el sur para cerrar la Escuela de las Américas, hoy llamada Instituto para la Seguridad en el Hemisferio. También ha sido de inspiración el trabajo por la objeción de conciencia a la militarización de la vida cotidiana que realizan iglesias y organizaciones cristianas. De la misma manera nos producen esperanza los modelos de integración que buscan romper con este sistema económico e introducen auditorias a la deuda externa, organizan el banco del sur, así como la propuesta de los pueblos indígenas de incluir la perspectiva del buen vivir como una forma de organizar la sociedad, la cual ya ha sido incorporada en las constituciones de Ecuador y Bolivia. Estas iniciativas han surgido de los movimientos sociales después de muchos años de lucha y trabajo donde hemos estado participando iglesias y organismo ecuménicos. En esta participación hemos aprendido que si deseamos contribuir con cambios significativos tenemos que trazar estrategias a largo plazo. Por esta razón es importante aprovechar los foros sociales y de los pueblos para fortalecer las propuestas y aplicación de las mismas entre los diferentes estamentos de la sociedad civil y en las iglesias. En este contexto  afirmamos la esperanza como ejercicio de lectura concreta de la realidad que quitas ilusiones falsa y facilistas de la vida para confrontarnos con el compromiso de la vida digna anunciada por Jesús. Como tenemos esperanza damos razón de ellas y nos comprometemos con los siguientes:
 
Desafíos y propuestas
  • Ampliar el trabajo de la objeción de conciencia al servicio militar a la objeción de conciencia al neoliberalismo. En esta perspectiva necesitamos desneoliberalizar nuestras conciencias o dicho de manera bíblica no podemos seguir pensando y actuando con los criterios de este mundo neoliberal que se nos impone con su lógica de muerte y destrucción humana y de la naturaleza.
  • Fortalecer la participación y articulación como sector ecuménico en los movimientos sociales y populares en lo local, cada país y en la región. De acuerdo con esto agradecer a las organizaciones ecuménicas que participaron esta iniciativa y pedirles que incrementen su apoyo y acompañamiento a los sectores cristianos presentes en esta cumbre y otros con interés en participar foros sociales similares a este.
  • Las iglesias y como cristianos tenemos el desafío de formarnos y conocer las experiencias de alternativas políticas y económicas que están surgiendo en la región. Necesitamos conocer y profundizar desde nuestra perspectiva de fe en experiencias como el socialismo del siglo XXI, el buen vivir y los nuevos paradigmas que se construyen desde el sur que recuperan lógicas de nuestros pueblos ancestrales y ecológicas.
  • Es urgente que como iglesias y sectores ecuménicos implementemos un programa regional con estrategias de Incidencia para la defensa de los derechos humanos, el cuidado de la creación y la inclusión social. Este necesita partir de la formación y de la realidad concreta de las comunidades e iglesias que acompañan a los grupos vulnerables y a las victimas del sistema económico que pretende dominar el mundo.
  • Las voces de la sociedad civil pidiendo la búsqueda de la paz por medios no violentos, así como las manifestaciones del ELN, la FARC y del gobierno mostrando interés en el dialogo alimentan las esperanzas de paz, por esta razón nos comprometemos en Fortalecer y ampliar un movimiento ecuménico en Colombia y en la región para trabajar por lo solución negociada del conflicto armado en Colombia, por la reparación y la restitución de la tierras a los desplazados y victimas que permita la paz como fruto de la justicia.
Los cristianos, personas de fe, jóvenes, mujeres, indígenas y afrodescendientes participantes en este panel tenemos la esperanza y trabajaremos para que pronto podamos celebrar una sola cumbre, donde los pueblos y los gobernantes que responden los intereses populares estemos juntos debatiendo y encontrando alternativas a los problemas que tenemos, sin dominación de unos sobre otros y sin excluir a ningún país, pueblos y sector social que trabaja por una vida digna, con justicia y anhela vivir en paz.
 
Organizaciones participantes en el panel que subscriben esta declaración:
 
Justapaz,
La Comisión de Restauración Vida y Paz de CEDECOL
Red Ecuménica de Colombia
Consejo Latinoamericano de Iglesia
CREAS
Cristianos por la Paz con Justicia y Dignidad
Programa de Paz de Desarrollo y Paz del Canal del Dique
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
Programa Ecuménico de Acompañamiento en Colombia (PEAC)
Ministerio de Diaconía de la AIEC
Acción Permanente por la Paz (EEUU),
Hermandad Presbiteriana por la Paz (EEUU)
Movimiento por la Reconciliación (EEUU)
Red de Lideres Religiosos de Chicago (CRLN)
Iglesia Presbiteriana de Colombia
Visión Mundial-Barranquilla
Colectivo Ecuménico de Biblista (CEDEBI)
Animadores de Ética y Valores
Servicio Paz y Justicia en América Latina (SERPAJ-AL)
Movimiento Social por la no violencia. Aquí estoy País
Confluencia de mujeres del Atlántico
Universidad Reformada
Universidad de Antioquia
Comunidad Cristiana la Unción
ANDAS-Cartagena
ASOAGROBOL
Asociación Nacional Agropecuaria, Camino Verde
ASODESBOL-El Salado, Bolívar
Mujeres Progresistas
Fundación Visión Verde
Cabildo Indígena-Pueblo Nasa, Univalle
Seglares Claretianos
 

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