viernes, 20 de diciembre de 2013

Navidad y Economía Social



Navidad y fin de año predisponen a reflexionar sobre lo que vivimos y sobre cómo vivimos. En esencia son momentos de introspección, de balances pero también de proyecciones. Sin embargo, la alocada carrera de consumo en la que nos vemos expuestos, los compromisos familiares y los cierres laborales nos arrastran fuera de esa posibilidad de meditar sobre nuestras elecciones.
Como organizaciones de la sociedad civil damos mucha importancia a la posibilidad de pensar, de reflexionar sobre nuestras prácticas ya que la intención es ofrecer otras alternativas. Y para poder cumplir con nuestra tarea estamos atentos a escuchar y a ver qué pasa a nuestro alrededor en los temas en los que trabajamos. Lo inédito, lo inusual y pequeño que lucha por generar algo distinto tiene, necesariamente, que encontrarnos dispuestos y atentos a su surgimiento. En ese marco es que realizamos el 3er Encuentro de Organizaciones de la Economía Social apoyadas por Creas. Allí, pudimos intercambiar y debatir acerca de los logros en este ámbito y de los desafíos por venir. En este espacio estuvieron presentes unas 35 organizaciones. Pero en las charlas y debates hubo otra presencia, la del usuario/ consumidor/ amigo de la Economía Social. Una masa de personas que simplemente con elegir algo diferente a lo que la sociedad de consumo impone, motorizan la vida de este sector. Por eso las inquietudes se dirigían a cómo hacer más eficiente este vínculo, la llegada y la comercialización de los productos. A cómo mejorar la calidad y el diseño de manera que diera cuenta de los valores que esta otra economía promueve.
Los debates son interminables, apasionantes y seguramente no concluyentes en un espacio que siempre está en construcción. Sin embargo nos interpelan como consumidores. En un modelo económico y comercial que sitúa los beneficios financieros por encima de cualquier otro criterio, por qué no optar por alternativas solidarias y responsables que promueven otro tipo de relaciones económicas asociativas y democráticas?
¿Y si apostamos en nuestras elecciones a productos hechos por trabajadores y trabajadoras que reciben un salario digno, no producen explotación laboral infantil y no dañan a la tierra ni a la naturaleza?

Si quieren conocer en detalle lo expuesto el 30 de octubre de 2013 en “Logros y Desafíos de la Comercialización en la Economía Social” les dejamos este link:

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